jueves, 16 de marzo de 2017

ACTITUD DE LA ESPOSA HACIA SU ESPOSO Silvia Rodríguez


Desde mi punto de vista, uno de los pasajes más hermosos para hablarles a las mujeres casadas (y a aquéllas que esperan casarse), es el de Proverbios 31:10–31.

Confieso que durante mucho tiempo me sentí muy por debajo de la realidad de esta mujer virtuosa. De su lista de cualidades no alcanzaba ni a un veinte por ciento. Esto, lejos de achicarme me desafió y, salvando las distancias (especialmente en manualidades, por ser extremadamente torpe con mis manos), me propuse crecer en todo lo que pudiera. Esto me está llevando toda la vida, pero sigo firme en mi decisión.

1  INTRODUCCIÓN

En esta oportunidad, dos textos en particular llamaron mi atención. Si llegara a escribir un libro, el título que le pondría (aunque sé que podría ser rechazado por extenso) sería: “El corazón de su marido está en ella confiado” (v. 11), y uno de los capítulos: “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”. Y a esto quiero referirme.

¿Qué sería “darle bien y no mal todos los días de su vida?.” “¿siempre bien?” y “¡¡¡todos los días de su vida!!! Todos los días de su vida, “son todos los días de su vida, ¿podré? vale la pena intentarlo.

Algunas cosas que podrían ayudarnos:

2  EL HABLAR BIEN

Por naturaleza tenemos la tendencia de pensar negativamente y expresarlo verbalmente. Y yo no soy la excepción. Sobre esto el Señor ha tratado conmigo a través de los años. Recuerdo en una oportunidad, mientras estaba resaltando las muchas cosas que pensaba que mi esposo hacía mal, y evidentemente habiéndolo cansado con mis constantes críticas, él me corrigió firmemente: “¿Y tú, eres la chica diez? Y comenzó a enumerar una lista de lo que él pensaba que yo no sabía hacer (y de verdad era muy larga),” pero no me importa ––continuó— te amo y te acepto como eres”.

Durante una reunión de matrimonios, se le preguntó a una hermana si podía decir una virtud de su marido. Ella pensó y dijo: No, él no tiene ninguna.

¿Pero por qué te casaste con él? A lo que contestó: Eso es lo que me pregunto ¡¡¡por qué me casé!!!!
« Si hablo mal de mi esposo, no puedo darle bien. »

(Sólo deberíamos charlar con personas maduras é idóneas sobre situaciones no resueltas en el matrimonio).

3  EL DESEARLE BIEN

¡Cuántas veces, en todos estos años, he visto y escuchado a mujeres cristianas resentidas con sus esposos! Esperando que ellos cambien, sin intentar siquiera un pequeño acto de negación de sí mismas en aras de un mejoramiento en sus relaciones. Anteponiendo sentimientos egoístas, comerciando con sus afectos, dejando de lado los mandamientos de Dios.

El “desearle bien” significa que en lo que le toque hacer, tenga el apoyo, la entrega y el reconocimiento de la esposa. Que crezca, que se desarrolle, que sea el mejor (el mejor carpintero, el mejor albañil, el mejor médico, el mejor pastor…………) para mí. Tiene que ver con la actitud que se toma frente a la realidad que vive cada una (puede ser una situación difícil de sobrellevar la que traba el “desearle bien”). Para esto se necesita la maravillosa y abundante gracia del Señor que nos capacita para hacer esto que Él nos pide y que nos resulta imposible en nuestras fuerzas.

« Si le deseo mal, no puedo darle bien. »

4 EL HACERLE BIEN

Veo, cada vez con más frecuencia, que los maridos llegan a sus casas y tienen que realizar las tareas hogareñas. No estoy en contra de que el esposo ayude a su esposa (más en estos tiempos), pero sí en que se le espere para hacer lo que bien pudo estar hecho antes de que él llegue. Por ejemplo: Siempre he tratado (y también he trabajado afuera) de que la comida esté lista cuando regresa a casa (ya sea del trabajo, de una reunión, de lo que sea). Que tenga ropa limpia y planchada cuando abre el cajón del closet. Que si es tarde, los niños estén bañados y acostados (aunque estas cosas parezcan nimiedades o futilidades son muy importantes).

El hacerle bien tiene que ver con cubrir sus necesidades en todo sentido (ustedes me entienden cuando digo en todo sentido). Atenderlo, cuidarlo, reconocerlo, valorarlo y expresar nuestra opinión cuando se equivoca.

Cuando teníamos nuestros hijos pequeños (tres de los cuatro que tuvimos nacieron en tres años y cuatro meses), yo estaba “bastante ocupada” con su atención y cuidado. Estando en una reunión de grupo familiar, unos hermanos me preguntaron cuál era la tarea que desempeñaba en la obra. Quedé petrificada pensando en mi mundo de pañales (no se usaban descartables), mamaderas, llantos y cansancio infinito………….. Mi esposo contestó cortésmente: “Ella permite que yo pueda hacer mi trabajo en paz”.

Y éste ha sido mi anhelo todos estos años (llevamos treinta y ocho de casados). Sabe que mi oración y mi apoyo están siempre con él y con todo su ministerio.

El v. 23: “Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra”. Según la Paráfrasis: “Su esposo es ilustre, pues ocupa un sitio en la cámara del consejo, junto a los demás notables del pueblo”. Estos eran reconocidos y respetados como autoridad. Según la Biblia Plenitud, este texto está relacionado con Prov. 12:4 “La mujer virtuosa es corona de su marido”. Ella, con su comportamiento, adorna y da autoridad a su esposo. Yo quiero esto para mí.

« Si le hago mal, no puedo darle bien. »

Todo esto no va en detrimento de lo que como mujeres podemos alcanzar o realizar (si no, fijemos nuestra mirada en la mujer de Proverbios: es trabajadora, inteligente, misericordiosa y sabia. Mujer de negocios y artesana. Empresaria, pero sobre todo, temerosa de Dios).

Tal vez alguna esté pensando, al leer estas líneas, “esta hermana no conoce a mi marido” Sin embargo esto es lo que la Palabra de Dios dice que debemos hacer (darle bien y no mal), independientemente del comportamiento del varón. Recuerden que el hombre deberá hacer lo que le corresponda, que no es poca cosa. ¡Qué alguien se lo diga, por favor!!!!

¿Difícil? ¿Imposible? Todo es posible si podemos creer.


“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (1ra Juan 5:3) 

Publicado por Omar Pereyra

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